La primera temporada sirvió como introducción, con planteamiento del caso y presentación de los personajes, desarrollando las relaciones entre los mismos y apuntando de forma superficial los derroteros metafísicos (tan habituales en la filmografía del director) que la serie tomaría en la segunda temporada, cuando Lynch se desmarcó de David Frost (el otro responsable), más partidario de ceñirse a la trama principal.