El trabajo de las actrices es realmente fantástico, junto a un guión que va de menos a más y que te atrapa a mitad de temporada. Quizás el elemento que más sobra es el personaje del novio de Piper, el encasilladísimo e insufrible Jason Biggs (sí, el pajillero de American Pie), aunque por suerte no aparece demasiado en la serie.