Dos argumentos similares, resultados dispares. ¿El motivo? Básicamente la duración y el talento del director. Mientras La Niebla adaptaba un relato en hora y media, resultaba creíble en la construcción de los personajes (gracias también a buenos actores) y creaba una progresiva tensión que estallaba en el momento justo, La Cúpula pretende alargar en varias temporadas una sola novela, que además transcurre en un breve lapso de tiempo (una semana). El asunto no da para tanto y se nota.