Y es que todas las series producidas por la BBC están imprimadas con las características (algo tópicas, admitámoslo, si bien ciertas) que siempre han destacado a los británicos (más hace unos años que hoy en día, admitámoslo también): elegancia, teatralidad y un sentido del humor negro como el betún. Ya sean dramas (Downtown Abbey), thrillers (Luther, Sherlock) o comedias (Flying Circus, The Office), todas son tan británicas como el té de las cinco.