Con unos diálogos sorprendentes y unos argumentos que lo dejan a uno boquiabierto, Pemberton y Shearsmith demuestran que han sacado provecho de todo lo que han hecho y exhiben una madurez y un saber hacer dignos de los mejores cineastas. Limitándose a un papel por cabeza en cada capítulo (sin cambios de sexo esta vez), cuentan con la colaboración de populares y prestigiosos actores ingleses (lo que demuestra su caché) que ayudan a dar forma a historias enrevesadas que juegan con el espectador hasta provocar sorpresa tras sorpresa y llevar su estado de ánimo por donde más les conviene.