Así fue como toda Internet ayudó a Google a digitalizar libros, de manera gratuita, y ofreciendo un servicio contra bots al mismo momento. Eso hasta hace dos años, cuando quedó claro que los spammers habían conseguido la tecnología y la potencia necesaria para pasarse estos test sin problemas.
noCAPTCHA, ¿el captcha del futuro?
Entonces nació noCAPTCHA, una nueva versión que ya no pide introducir palabras, sino que se basa en detalles como nuestra navegación, nuestras cookies y nuestro comportamiento; basándose en esos datos, Google puede llegar a la conclusión de que somos usuarios verídicos, y sólo tendremos que pulsar en una casilla para demostrar que no somos un bot.