Pero Rush es mucho más que espectaculares secuencias de aquellas míticas carreras entre dos pilotos que llevarán su rivalidad hasta el fin de los tiempos; es una lección de vida en muchos sentidos; una radiografía altamente reveladora de dos psicologías y dos conceptos de la vida antagónicos que fueron traslados hasta las mortales pistas de la Fórmula 1.