En una hora al sol con ellos, ya tenían en el bote a dos de mis chicas, justamente las más reservadas, las que nunca salen de fiesta para ligar. Esto me dio que pensar: ¿Por qué en vacaciones nos atrevemos a hacer cosas que de normal no hacemos? ¿Por qué tenemos que irnos lejos para poder desmelenarnos a gusto? ¿Tanto nos importa el qué dirán?