Así que nos vestimos en plan celebrity y bajamos a la playa a conocer a nuestros nuevos amigos. Tras darnos los datos de rigor, se fueron al chiringuito y nos trajeron un mojito para cada una. Sí, eran los típicos chulazos que iban allí a fardar de bíceps, pero oye, nos alegraban la vista y encima eran majos.