Gucci y sus making of de gafas y bolsos hechos a mano o Dior y Les Journées Particulières, una especie de jornada de puertas abiertas a sus salones y talleres de París, son otros dos ejemplos de cómo las grandes firmas de lujo intentan transmitir la enorme calidad de sus productos hechos por artesanos. Como dijo Pascale Mussard, co-directora artística de Hermès hasta hace unos años, «el lujo es un producto que se puede reparar», que dura toda la vida.