En la localidad de Riglos, provincia de Huesca, la historia, la geología y la geografía se han conjugado a la perfección para que “El Reino de los Mallos” se erijan como un paisaje único y muy codiciado por montañeros, escaladores y forofos del turismo rural de sensaciones intensas, de esas que acercan a lo más profundo de uno mismo y para los creyentes, también a Dios.