2. Observación de tu respiración. Una alternativa al ejercicio anterior es no centrarte en algo externo, sino en un proceso interno, como tu respiración. Cierra los ojos y respira profundamente, fijándote en como entra y sale aire de tus pulmones. No intentes cambiar ni modificar el ritmo, solo reconocerlo. Mantén la atención durante al menos 15 segundos. Esta es una manera fácil y rápida de calmar tu mente distraída conectándote con tu propio cuerpo. Cuerpo y mente trabajan unidos, por eso las técnicas que hacen consciente esa unión son muy efectivas.