Éste es un tratamiento no abrasivo, es decir, no daña la capa exterior de la piel (únicamente produce un ligero enrojecimiento de la zona que desaparece pasado un corto periodo de tiempo). Cada sesión dura unos minutos y resulta inocua. El número de sesiones depende de cada caso, del estado general de la piel y de la profundidad de las arrugas. Si estás pensando en esta posibilidad, consulta con un centro especializado y, por supuesto, ponte en manos de profesionales.