El problema es que en el procesado de los alimentos se incorporan a ellos sustancias como el ftalato de bencilo y butilo (BBP) que, aunque está prohibido en Europa en los juguetes para niños y el esmalte de uñas (ya que se considera que es carcinógeno, mutágeno o tóxico para la reproducción) , puede encontrarse en los alimentos y hacer que las personas aumenten de peso de manera silenciosa.