El turbo: Otro de los elementos indispensables en todo coche actual que se precie, sin importar si es diesel o gasolina. La acumulación de carbonilla suele ser uno de los principales motivos que ocasiona su avería pero si realizamos una conducción suave, sobre todo durante los primeros kilómetros cuando el motor está más frío, podemos hacer que llegue hasta los 300.000 km. En el caso de que se rompa, notarás una pérdida inmediata de potencia e incluso, en algunos casos, el coche se puede llegar a parar.