En cuestión de colores, vamos a ser mucho más sobrios que los últimos años. Se impondrán los tonos crudos, como el beige, el arena o el camel, tal y como nos han avanzado los desfiles de primavera/verano de Calvin Klein, Louis Vuitton o Bottega Veneta en París y Milán o Emidio Tucci y Miriam Ponsa en España. A ellos los acompañarán blancos, negros y azules, demostrando la teoría de que, en épocas de recuperación económica (o pseudo-recuperación) se tiende a usar colores más apagados.