En contra del pensamiento más extendido, que sostiene que fantasear con terceras personas puede resultar perjudicial para una relación sentimental e incluso considerarse infidelidad, algunos estudios científicos han confirmado recientemente que es una de las filias cada vez más aceptadas por las parejas, llegando a producir un mayor acercamiento y complicidad entre ambos. El hecho de que de vez en cuando proyectes tu deseo en alguien que te atrae no significa que no quieras a tu pareja.