La búsqueda del placer es completemente legítima. Y en ella no hay que olvidar otras zonas erógenas del hombre. Un estudio publicado en la revista ‘Cortex‘ ya demostró que los cuerpos de hombres y mujeres mantienen un gran parecido en sus zonas erógenas, y que entre las zonas destacadas en el cuerpo masculino se encuentran el pene (puntuación de 9 sobre 10), los labios (7), los testículos (6,5), la parte interna de los muslos (5,8), el cuello (5,6), los pezones (4,8), el perineo (4,8), la nuca (4,5) y las orejas (4,3).