El medio ofrece también una breve guía de cómo estimular este punto delicado: “Para excitarlo, ya sea a través del sexo oral o del coito, apoya dos dedos sobre la franja de piel que hay entre sus testículos y su ano”, explica el doctor Ian Kerner. “Ahí está la próstata”. Es el camino más fácil o, al menos, el que menos probabilidades tiene de ser recibido con un “¡ni se te ocurra!” si a una mujer se le ocurre intentarlo con otro hombre entre las sábanas. El resultado es que la excitación sea aún mayor y que “se intensifiquen las contracciones pélvicas, magnificando su orgasmo diez veces”. Puede ser que en lugar de diez sean once o nueve, nos gustaría aclarar. No es una ciencia exacta.