Haber tenido relaciones sexuales no consensuadas en algún momento de sus vidas y tener una Enfermedad de Transmisión Sexual (ETS) en el último año fueron algunos de los factores relacionados con un bajo interés sexual. Las personas que no se sentían emocionalmente cercanas a sus parejas o que no siempre encontraban la forma de hablar de sexo con ellas también tenían más probabilidades de confesar su falta de ‘apetito’.