Sin embargo, la legislación –hecha por usuarios del porno– censura muchas prácticas en nombre de una moral hipócrita. Un ejemplo reciente: en el Reino Unido, la ley prohíbe desde 2014 mostrar ciertos actos. Y entre ellos, hay algunos que no parecen afectar a la seguridad de los participantes –el límite razonable–, como el azote y la palmada, la coprofilia –miccionar o defecar sobre otra persona–, el fisting –insertar el puño en el ano o la vagina– o la eyaculación femenina.