¿La razón? Estar bien lejos -física y mentalmente- de las preocupaciones laborales. Lo sabe bien Molly, madre de tres hijos y con trabajo estable, quien aceptó el reto de tener sexo con su marido todas las mañanas para luego contar su experiencia en la revista ‘Prevention‘. Fue en las horas tempranas del fin de semana cuando, libre de distracciones, pudo disfrutar de verdad y dar rienda suelta a sus deseos carnales.