Pero ante tanto vaticinio tormentoso, no debemos olvidar que el hecho de terminar nuestra licenciatura o tecnicatura, es una provisión de fuerzas y optimismo para reafirmarnos como auténticos expertos en nuestra disciplina. Es muy probable que para nosotros –y en la práctica real-, ya nos consideremos de esta forma, pero el mercado y el sistema que lo sostiene, tienen la costumbre de hacer saber que formaciones “muy completas”, pueden no ser suficientes.