Anticipamos tanto poder usar el celular que ante cualquier estimulo en la zona, por ejemplo la pierna, nuestro cerebro interpreta como si el teléfono estuviese vibrando o sonando, ya que eso es justamente lo que queremos que ocurra.
Los receptores de la piel que registran vibraciones fantasma son dos y están dedicados separadamente a frecuencias bajas y altas. La vibración del celular cae justamente en el medio (30 a 180 Hz), por lo que ambos receptores serían capaces de captarlo.