“Nuestra maravillosa historia me pone en desventaja. Si fuera a pedirle a Celeste que nos casaramos, no podría llevarla al lugar donde nos conocimos por primera vez, porque no fue un lugar físico. Entonces, vuelvo aquí. Celeste, estoy ingresando a tu cuenta de Facebook por segunda vez (primera vez a propósito), para preguntarte una cosa. En un mar de personas yendo a un millón de direcciones diferentes, sin saber que estábamos buscando, nos encontramos el uno al otro. Eres realmente mi otra mitad, y quiero que seamos el uno para el otro, enamorados, siempre. ¿Quieres casarte conmigo?