El pasado domingo, en el cumpleaños de mi tía, a «los niños» nos tocó aguantar una gran chapa sobre los ex que habíamos llevado a casa. La conversación surgió porque mi prima de 13 años había presentado oficialmente a su primer novio. Obviamente, a nadie le gustaba. Ella era la peque, la mimada, ninguno quería que se hiciera mayor.