Los lastres que el sexo femenino se va quitando con el paso de los años son, por supuesto, otro gran incentivo. Según Marcos: “llega un punto en el que las mujeres comienzan a liberarse de cargas que antes les preocupaban demasiado: si su físico era interesante, si les gustaban a la otra persona, si se podían quedar embarazadas… esto les hace estar más motivadas para nuevos encuentros eróticos, para investigar con la pareja o incluso para redescubrirse mediante la autoexploración”.