Todos los niños de ficción le recuerdan a alguien, y está bastante claro que no es a ti.
6. No queda a “lo que surja”
Si una madre va a tener sexo, lo lleva decidido de casa y surgirá, vaya si surgirá. Si no sabes cuándo has empezado a tontear con ella y ya estás con el cigarro de después, mírala a los ojos: es la mirada de una madre. O, más probablemente, son los párpados cerrados y los ronquidos de una madre, porque mañana madruga.