Jose, en paro, es enviado por la ETT de figurante a un pabellón industrial a las afueras de Madrid, para trabajar en la grabación de un programa especial de Nochevieja, en pleno agosto. Cientos de personas como él llevan semana y media encerrados día y noche, sudando desesperados mientras fingen reír, festejando estúpidamente la falsa venida del año nuevo, una y otra vez. No hay nadie contento.