Para aumentar su efectividad, el método requiere una exfoliación previa de la zona. Una vez preparada la piel, se aplican sobre el rostro o cuerpo los sueros que contienen los principios activos idóneos y sobre ellos la esteticista pasará suavemente el «lápiz» trasmisor de las ondas que harán posible que los compuestos lleguen ahí donde son más necesarios.