“Como humanos que somos, el sesgo de interés forma parte de cómo pensamos y nos comportamos”, explica Assari. “Este puede ser descrito como la tendencia del individuo a atribuir características positivas a sus propios comportamientos y negativos a los de los demás y a los factores externos”. En otras palabras, mentimos para protegernos tanto de los ataques de los demás como de nuestras inseguridades no encajar en lo normativo.