Lo explicó en su día El Confidencial y el investigador lo utiliza para ilustrar su tesis: según un estudio de 2013, una de cada 200 estadounidenses afirma estar embarazada a pesar de no haber hecho el amor en su vida. No se trataba, como señaló la profesora de bioestadística Amy Herring, de un error de programación, sino de que todas ellas mentían; la mayor parte, por haber hecho una promesa de castidad hasta el matrimonio.