El estereotipo señala que los jóvenes que tienen más probabilidades de sufrir una enfermedad de transmisión sexual. Pero no es necesariamente así. “Cuando los hombres y las mujeres reportan incorrectamente su comportamiento sexual, esto daña la capacidad de los encargados de diseñar los programas y de los proveedores de salud de planificar apropiadamente”, señala Assari. Un problema aún mayor es que es precisamente en los temas más críticos de salud pública donde los encuestados suelen mentir más. ¿En cuáles, exactamente?