Creo que fue al ver mi cara de decepción cuando se atrevió a decirme lo que le rondaba por la cabeza desde el principio de la cena. “Mi mujer y yo queremos hacer un trío, y creo que eres la mujer perfecta para hacerlo”. No os voy a negar que me sentí halagada, pero la verdad es que no supe qué contestar. Así que saqué mi vena maruja y curiosa y empecé a preguntarle el porqué de semejante proposición.