Aunque el ‘modus operandi’ parece que está claro, aun faltan muchos detalles que pulir. ¿Debo apretar? ¿Y si le doy unos azotes? ¿Por qué este señor lo hace tan lento? Un largo etcétera de dudas que, debido a la (innecesaria) falta de comunicación que hay entre personas del diferentes sexos, se quedan sin resolver.