Y es que no hay peor enemigo del placer que creer que lo sabes todo sobre sexo. Tanto en solitario como en pareja, la masturbación no tiene por qué ser aburrida, rutinaria ni poco imaginativa.
Y es que no hay peor enemigo del placer que creer que lo sabes todo sobre sexo. Tanto en solitario como en pareja, la masturbación no tiene por qué ser aburrida, rutinaria ni poco imaginativa.