Las piedras se colocan en puntos corporales estratégicos, en los centros energéticos del organismo (chakras): a lo largo de la columna vertebral, sobre el abdomen, en la frente… Liberan su calor de forma progresiva proporcionando un alivio casi inmediato y una profunda sensación de bienestar. El terapeuta también utiliza las piedras para ejercer presión en estos puntos concretos y para realizar con ellas un relajante masaje que ayude a distribuir la energía por todo el cuerpo.