Al referirnos a las tan temidas averías, el Mazda 5 ha demostrado a los analistas que su fiabilidad no ofrece motivos para los cuestionamientos. Un plan de perfeccionamiento por parte de la compañía nipona, destinado básicamente a corregir riesgos en la aceleración y a sustituir los silenciadores de los diésel, ha sido suficiente para formar parte de los más fiables.