Así que, la próxima vez que intentes ligarte a una chica utiliza el arte del narcisista y sé un poco chulo. Ve directo hacia ella como si fueras a comerte el mundo, da igual que esté con sus 15 amigas. Ni se te ocurra utilizar la táctica del amigo que se autopresenta por ti, mientras tú le guiñas un ojo a la chica desde la otra esquina. ¡Qué pocas veces acaba bien y cómo os empeñáis los hombres en hacerlo!