8. Ponte cómodo. Aunque el hygge tiene más que ver con disfrutar que con los actos y las cosas en concreto, hay objetos que ayudan. Las velas, que dan calor y luz cuando en Escandinavia domina la oscuridad y el frío. La ropa cómoda, según Thomsen. Quedarse en la cama el domingo bajo el edredón más rato de lo habitual, con un buen libro y un café. O acurrucarse en un sofá bajo una manta con una taza de té caliente para ver una película.