Lo de Alexander McQueen ya fue otro rollo, es decir, sastrería en estado puro. La colección empezaba con tres eslóganes impresos en las prendas: Honor, Verdad y Valor, que anticipaban el carácter militar de los looks. Las formas de los abrigos y los colores utilizados delataban la clara inspiración de la directora creativa Sarah Burton. El camuflaje y las flores se colaron en los trajes de una forma más que lujosa, mientras que el negro, el caqui y el azul eléctrico fueron los tonos predominantes sobre la pasarela.