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5 trucos para comunicarte con tu pareja

La comunicación en cualquier ámbito es necesaria e indispensable para poder relacionarse con las personas. Incluso podría decirse que no hay vida sin comunicación porque aun cuando se evite, se termina comunicando. Entiéndase por comunicación el hecho de realizar una interacción con otra persona, la cual lleva un mensaje. No es solamente el lenguaje, sino que también puede haber muchas otras formas de comunicación, como la escritura, los gestos, entre otros.

En efecto, todos los seres humanos en todo momento se comunican, pero el problema radica en si se hace de una manera eficaz. Aunque si bien puede ser decir cualquier cosa, al hacerlo adecuadamente se trata de expresar lo que se piensa o siente para poder generar una respuesta en la otra persona o simplemente desahogarse. Además, poder expresarse adecuadamente es una de las lecciones de Steve Jobs, tal y como recoge Gananci.

No obstante, es conveniente aclarar que la comunicación que más se ve interrumpida es la de una pareja. Principalmente porque cuando se cae en la cotidianidad o la rutina se suele dar todo por entendido, como si uno pensara por el otro y viceversa. En ese sentido, se deja de comunicar y en efecto empiezan a generarse ruidos en la relación que pueden conducir a un gran problema entre ambos. Para evitar situaciones donde se manifieste la incomunicación, a continuación, les presentaremos algunos beneficios de mantener un buen hilo comunicacional con tu pareja.

  1. Pensar antes de hablar

Debe dársele al cerebro un lapso corto de tiempo para procesar las acciones, palabras u otras formas de comunicación. De esta forma se podrá generar una buena respuesta, pregunta o cualquier cosa vaya a decirse. Si por el contrario, se produce una reacción espontánea y se expresa deliberadamente, se puede generar una mala relación comunicativa, porque pueden tener lugar disgustos que acaben en peleas.

Además, el decir precipitadamente las cosas puede generar que haya malentendidos y se cometan errores que terminen en no hablarse. Asimismo, se recomienda que se use una buena terminología a la hora de transmitir una información y no solo para que la misma sea más digerible, sino porque esto podría salvar a cualquiera de un comentario apresurado que era innecesario.

  1. Determinar el modo de comunicar

La comunicación también puede evaluarse, es decir, existe la posibilidad de medirla y comparar si responde a las necesidades que se tiene. Por ejemplo, en ocasiones se puede tratar de comunicar algo, pero puede quedar la insatisfacción de no haberlo hecho o sentir que fue innecesario. Lo que sucede es que no necesariamente se trate de que fue una mala comunicación por lo que se comunicó, sino más bien por la forma en que se hizo.

Lo más conveniente cuando se duda del uso de un método para comunicarse efectivamente, es probar con otro. Por ejemplo, hay que revisar si se están usando los mismos códigos para que, en efecto, se esté llevando a cabo la comunicación. De hecho, hay que tener presente que la comunicación es bidireccional.

  1. Medir el lenguaje

Es importante cuidar en todo momento el lenguaje, el tono de voz y la manera de decir las cosas. Muchas veces de manera consciente o inconsciente se dicen las cosas de una mala manera lo que permite que en la misma comunicación intervengan otros factores como los gritos y los manoteos, lo que evidentemente desvía el objetivo principal que era comunicar algo y pasan a una especie de guerra de “quien puede más”

Ciertamente, a veces el momento en el que las personas se comunican puede tener un contexto cargado de emocionalidad, por lo que lo más adecuado es tomarse un momento y despejarse. El mejor consejo es apartarse unos minutos para salir del ambiente en el que está y poder meditar sobre las cosas para poder aplicar un buen lenguaje y un buen tono.

  1. Tener mayor confianza

La confianza es importante para poder comunicarnos, pues, si no se está seguro de lo que se va a decir, la comunicación pierde base.

Si bien todo lo que se vaya a comunicar tiene que tener un por qué o un para qué, en ocasiones, aunque se tenga, puede perder valor por el simple hecho de dudar de ello. Por esta razón, siempre es necesario saber de lo que se habla y estar seguro de ello, lo cual es doblemente beneficioso porque se evita que después pueda generar resultados contraproducentes.

  1. Estudiar las reacciones

Hay cosas que molestan particularmente a una persona específica. Por ese motivo, es importante estudiar todas las reacciones que ha tenido la pareja en ocasiones anteriores y saber sobre qué asuntos en particular puede irritarse, y cuáles pueden ser más llevaderos. Cada persona tiene una relación individual con el lenguaje, y aprender a detectarla puede hacer que surjan menos peleas.

Por Edith Gómez
Editora – gananci.com

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