«La gente que se considera y es considerada guapa es menos prosocial (altruista) en el laboratorio. Y en la vida diaria se ve que, en general, a la gente guapa se la considera con mejores capacidades que al resto y se les trata mejor», explica Enrique Turiégano, director del estudio. «Los más simétricos tienen menos necesidad de ser prosociales, pues, en cierto modo, necesitan menos a los demás para satisfacer sus necesidades materiales«.