Conscientes de la polémica y el descontento que puede suscitar esta novedad, los directivos se han esforzado por explicar con detalle en qué consistirá. A los usuarios se les mostrarán fotos y vídeos de marcas a las que no siguen, pero siempre anuncios «bellos y de alta calidad». Instagram pretende que éstos sean «agradables y creativos, como lo es la publicidad de calidad de las revistas».