Las orugas pueden resultar muy urticantes para personas y animales debido a que tienen el cuerpo cubierto de pelos sedosos. No sólo el contacto directo es perjudicial, sino que éstas pueden liberarlos como si se tratara de lanzas. Es por este motivo que, cuando hay pinos afectados por procesionaria en zonas urbanas, conviene actuar para intentar eliminarla.