Mark Post, el profesor de la Universidad de Maastricht ‘padre’ de la hamburguesa de laboratorio, calificó como «un buen comienzo» el resultado de esta iniciativa que pretende conseguir un modo más sostenible de elaborar carne. Y es que se calcula que para producir una hamburguesa de laboratorio se usa un 45% menos de energía y se producen un 96% menos de gases de efecto invernadero que para obtener una de convencional.