Algunos estudios sobre salud laboral sostienen, sin mucho margen de error, que si no se encuentra el punto de felicidad en el trabajo, el mismo se termina cumpliendo por inercia, y el reloj empieza a ser lo más importante desde el mismo momento en que ingresamos a la oficina, fábrica, depósito, obra, aula, etc.
Por supuesto que no se trata de iniciar un festejo pletórico cada vez que suena el despertador y tenemos que empezar a desandar nuestra jornada laboral, pero con el toque mínimo de felicidad, la misma será mucho más amena.