Esta técnica debe llevarse a cabo por un mes aproximadamente: se despiertan cada mañana y se centran en las caricias, sin la estimulación de los órganos sexuales de forma directa. Es el arte de no hacer. Cuando tenemos un orgasmo se estimulan más de ochenta zonas del cerebro, lo que puede llevar a una sobrestimulación que genera ansiedad y desequilibrio en la armonía del cerebro.