3. Aparece una tensión entre tecnología – vida y otra entre público – privado. Todos están conectados y próximamente todo estará conectado. La frontera entre lo personal y lo profesional se desvanece y eso crea una nueva situación con la que cuesta lidiar. La tecnología y su ubicuidad genera una sensación de tener que estar conectado o de perderse algo. La ex comisionada de la UE para la Agenda Digital, Neelie Kroes afirmó que «los europeos elegirían estar sin café y sin sexo antes que estar sin internet».