Sin embargo, los resultados mostraron algo extraño. La inteligencia hace que suba significativamente el atractivo de las personas, pero tan solo hasta llegar a un CI de 120 (una puntuación de inteligencia que solo iguala o supera una persona de cada 10). Cuando se pasa de largo este nivel de CI, la importancia de la inteligencia en el atractivo se desploma. Es decir, la habilidad mental de las personas a la hora de solucionar problemas mediante el intelecto no es algo que añada atractivo en personas extremadamente inteligentes. ¿Por qué?